Energía / Memoria
ENERGÍA Y CANSANCIO
Existe una relación directa entre la mala alimentación y el cansancio físico y mental en nuestro cuerpo, mismo que ocasiona la disminución de las actividades en nuestras principales funciones orgánicas. Mejorar los hábitos alimenticios aliviará los estados de fatiga y desánimo.
Primero debemos identificar las causas de nuestra fatiga continua. Por ejemplo, el estrés, no respetar los horarios de comidas y sueño, dormir poco, mala alimentación, desnutrición o seguir dietas altas en grasas son algunas de las causas principales para sentirnos cansados. No es recomendable el consumo de productos nocivos, como tabaco, café, alcohol o refrescos azucarados, ya que de primera instancia pueden elevar el estado de ánimo pero, al cabo de un rato, la energía vuelve a disminuir.
“Cuando una persona se toma un café o un refresco azucarado porque está de mal humor o baja de energía (lo que llamamos hipoglucemia) y quiere cargar las pilas, no está haciendo otra cosa que asegurar la hipoglucemia que sufrirá al cabo de dos o tres horas, cuando el efecto rebote se produzca”, detalla Patrick Holford en su libro Nutrición energética y salud.
• Alimentos que dan energía
El hierro, que encuentras en carne roja, pescado, cereales, legumbres, verduras (en especial espinacas y zanahorias) y fruta (las uvas y los higos aportan más energía). Minerales, especialmente el zinc, el magnesio y el potasio, necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Están además en los frutos secos, las legumbres, los cereales integrales y el marisco. Consume leche y sus derivados, así como huevos, plátano y lechuga. Toma Vitamina B: levadura de cerveza, melón, repollo y vegetales.
Por último, recordemos que una dieta equilibrada baja en calorías y grasas, el descanso adecuado y ejercicio continuo, además de productos y suplementos nutricionales en nuestros ámbitos alimenticios, nos permitirán superar el estado de cansancio y encontrar un equilibrio físico y mental en nuestros organismos.
LA MEMORIA
La memoria se describe como la capacidad que permite retener y recordar mediante procesos asociativos inconscientes, sensaciones, impresiones, ideas y conceptos previamente experimentados, así como toda la información que se ha aprendido conscientemente.
Existen varios tipos de memoria:
La memoria a corto plazo. Permite retener solamente durante unos segundos cierta información, como por ejemplo, un número telefónico.
La memoria a largo plazo. Sirve para conservar la información durante minutos, horas, semanas o incluso años.
Memoria semántica. Guarda datos concretos, información conciente sobre lo que deseamos recordar. Por ejemplo las tablas de multiplicar.
Memoria episódica. Conserva los recuerdos de hechos vividos directamente por nosotros y los relaciona con diversos elementos. Ésta nos hace retener cosas sin que nos demos cuenta, por ejemplo los detalles de un paisaje a los que no hemos prestado especial atención o anuncios sin mucho interés y que, sin darnos cuenta, somos capaces de recordar.
Existe también otro tipo de memoria llamada procedural, que nos permite realizar cosas después de haberlas aprendido sin tener que mantener constantemente nuestra atención. Por ejemplo, conducir un coche o ir en bicicleta, donde realizamos todos los movimientos casi sin pensar. Estas actividades las hacemos de forma tan inconsciente que podemos combinarlas con otras actividades, pues ya no requieren nuestra atención permanente.
La memoria humana es capaz de almacenar nueva información a través de un proceso llamado sinapsis (contactos neuronales), donde la comunicación entre neuronas se van creando a medida que aprendemos y recordamos nuevas situaciones vitales y datos concretos.
Existen técnicas memorísticas en las que, la asociación con el contexto (además de estímulos visuales o auditivos) nos ayudan a recuperar la información. Hay recuerdos que nos es más fácil evocar cuando nos encontramos en el contexto original donde fueron adquiridos, por ejemplo, los recuerdos de la infancia de un lugar que ya visitamos, nos vienen a la mente mucho más claro cuando volvemos a ese lugar y vemos, oímos y sentimos los olores de aquel sitio. A esto le llamamos memoria asociativa.
Las capacidades personales se pueden potenciar. Pueden variar desde técnicas de memorización y gimnasia mental, hasta el cambio de ámbitos alimenticios, combinando ambas con productos y suplementos nutricionales.
ENERGÍA Y MEMORIA EN LA INFANCIA
Los niños se encuentran en una etapa de rápido crecimiento y desarrollo. Invierten una gran cantidad de calorías y nutrientes en su incansable actividad física, que deben ser recuperados mediante una alimentación balanceada para mantener su adecuado crecimiento y niveles de energía.
En la actualidad existe una gran cantidad de niños con problemas de aprendizaje, falta de atención y problemas de conducta. Diferentes estudios ligan estos padecimientos con la baja nutrición y el elevado consumo de azucares refinados en sus dietas.
Es de suma importancia que los padres tengan conocimiento absoluto de la importancia en la nutrición y el crecimiento de los niños y traten de educarlos desde temprana edad. Los niños siguen el ejemplo de los padres en materia de alimentación
Debido al alto consumo de energía de los niños durante el período de crecimiento y de desarrollo intelectual y físico, sus necesidades nutricionales se ven incrementadas en comparación a las de un adulto
Los cambios alimenticios en su dieta diaria y el consumo de suplementos nutricionales, ayudaran a combatir problemas de energía, atención, conducta y aprendizaje que afectan a cada familia con niños de edad escolar.
FUENTE: NUTTRÉ / PSICOACTIVA
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